En la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, el Papa exhortó a los isleños a cultivar su vocación a la acogida, pero no solo de aquellos que llegan por turismo, reduciendo todo a un mero comercio y beneficio, sino de quienes con su bagaje de pobreza y dolor enfrentan rutas migratorias peligrosas y violentas buscando una oportunidad, una ayuda.