“Yo soy el burrito” de Medjugorje: Hombre de 89 años anima los cenáculos de oración en Perú

“Yo soy el burrito de la Virgen”, comenta con una sonrisa don Edgar Bustinza Eduardo, un arquitecto que está “arañando los 90 años”, como él mismo dice, habiendo dedicado casi 40 de ellos a impulsar los cenáculos de oración de la Reina de la Paz —advocación de la Virgen María asociada a las supuestas apariciones en Medjugorje—, a la que le agradece incontables testimonios de conversión.

Don Edgar vive en Jequetepeque, una localidad ubicada a unos 100 kilómetros al sur de Chiclayo, donde ha construido un pequeño altar a la Reina de la Paz y que, según relata en entrevista con EWTN News Español, ya se ha convertido en un lugar de peregrinación.

Padre de cuatro hijos y viudo, Edgar cuenta que su trabajo ha estado siempre ligado a la construcción; y que en el caso de los cenáculos, la fuerza espiritual para promoverlos se remonta a su niñez.

“Hay un antecedente muy fuerte que ha marcado mi vida. Mi papá contaba que su papá, que era notario de profesión, salía de madrugada a arrodillarse delante de la puerta de la catedral y oraba. Mi mamá lo despertaba, siendo joven y él iba a traerlo. Eso me parecía algo fuera de lo común”, recuerda.

Su madre, prosigue, lo llevaba a rezar el Rosario por las noches a otras casas, algo que no hacía de buena gana porque no le gustaba y se “quedaba dormido”. Esta experiencia y la de su padre, resalta, fueron para él “la raíz, el génesis de mi espiritualidad”.

Edgar Bustinza rezando el Rosario ante una imagen de la Reina de la Paz. Crédito: Cortesía Katerin Bustinza.
Edgar Bustinza rezando el Rosario ante una imagen de la Reina de la Paz. Crédito: Cortesía Katerin Bustinza.

Al ser preguntado sobre lo que espera de la próxima visita del Papa León XIV al Perú, y que además estará en la región en la que él también hace apostolado, Edgar responde breve pero claramente: “¡Es algo muy hermoso!”

El origen de los cenáculos de oración

1990 no fue un buen año para Edgar Bustinza. Las dos empresas que tenía con su esposa habían quebrado y vivían agobiados por los problemas económicos, pero ese mismo año se enteró “casi por casualidad, de la existencia de un lugar llamado Medjugorje, donde la Virgen se apareció y me sentí muy atraído a este fenómeno espiritual tan grande, aunque me costaba creer”.

Todo comenzó en Trujillo, la ciudad donde vivía entonces, en la iglesia de Fátima, donde se casó y donde daba charlas de bautizo. Un día una señora que asistía allí le compartió un boletín sobre Medjugorje. “Ni siquiera lo leí, pero lo guardé”. Dos semanas después le dieron otro y, esta vez, sí que lo leyó. El texto animaba a rezar seis novenas, 54 días, a la Virgen, cosa que hizo con un grupo de vecinos para pedir por distintas intenciones.

A la mitad del tiempo establecido, al terminar la tercera novena, Edgar recibió una propuesta para trabajar en un proyecto de construcción en una municipalidad y una invitación para enseñar en una universidad. “La Virgen me escuchó, oró, intercedió y Dios me ha dado trabajo”, resaltó. “Y la situación cambió por completo. Desde esa fecha hasta ahora nunca me ha faltado trabajo”, agregó.

Edgar Bustinza con su hija Katerin ante la gruta que construyó en su fundo en Jequetepeque. Crédito: Cortesía Katerin Bustinza.
Edgar Bustinza con su hija Katerin ante la gruta que construyó en su fundo en Jequetepeque. Crédito: Cortesía Katerin Bustinza.

Con esa experiencia e invitando a otras personas, llegó a formar tres grupos con los que comenzó su apostolado.

La Reina de la Paz en Moche

Aún en los inicios de los cenáculos, un sacerdote lo invitó a Moche, una localidad al sur de Trujillo, para dirigir una jornada mariana. Una señora se le acercó, rememora, y le dijo algo así: “Yo no sé quién es pero siento que la Virgen quiere estar con usted”, y le dio un paquete envuelto en papel periódico, que tenía dentro una imagen mariana.

“Saco las envolturas y me doy con la sorpresa de que era la imagen de la Reina de la Paz. Me parecía algo extraordinario, como un premio de Dios por haber organizado la jornada. Y luego con la imagen ya haciéndola recorrer, se multiplicaron nuestras actividades después de esa jornada”.

Además de los cenáculos de oración y de la Virgen peregrina, también repartía los boletines de Medjugorje. Uno de ellos, describió Edgar, decía que la Virgen María había pedido que los cenáculos de oración se formen “por todo el mundo, con el rezo del Santo Rosario”.

Edgar Bustinza en una de sus visitas a los cenáculos. Crédito: Cortesía Katerin Bustnza.
Edgar Bustinza en una de sus visitas a los cenáculos. Crédito: Cortesía Katerin Bustnza.

Además de Trujillo, Moche y Jequetepeque, este arquitecto peruano formó más cenáculos en ciudades como Piura, Chiclayo, Lambayeque; y en pueblos apartados como San Ignacio, en la provincia de Otuzco, en el departamento de La Libertad. En su mejor momento, los cenáculos llegaron a ser alrededor de 100.

“Se fueron consolidando los cenáculos y todo fue creciendo por obra de Dios. Pues yo, un siervo inútil, lo único que hacía era cargar a la Virgen como si fuese su burrito. Yo les decía a las hermanas ‘Yo soy el burrito de la Virgen’”, relató.

Su visita a Medjugorje en 2018

Cuando le preguntaban si había ido alguna vez a Medjugorje, solía responder con sencillez: “El día que quiera la Virgen voy a ir, como todavía no quiere, por eso no voy”.

En 2018, en el mes de septiembre, pudo viajar gracias a la generosidad de algunas señoras que hacían parte de los cenáculos, y fue acompañada por Katerin, su hija menor, quien comenta a EWTN News Español que cuando formaba los cenáculos, hubo oportunidades en las que su padre llegaba sin conocer a nadie y sin saber a quién contactar.

Edgar Bustinza en Medjugorje. Crédito: Cortesía Katerin Bustinza.
Edgar Bustinza en Medjugorje. Crédito: Cortesía Katerin Bustinza.

“Cada vez que mi papi iba a un pueblo nuevo para propagar la historia de la Reina de la Paz, él muchas veces iba sin conocer a nadie. Entonces iba a la catedral o a la iglesia local, averiguaba la dirección de alguna persona, iba, tocaba la puerta y presentaba el proyecto. A veces los aceptaban, a veces no”, comparte Katerin Bustinza.

En Medjugorje y con Katerin, Edgar pudo dar su testimonio en un retiro en el que participó, algo que lo llenó de emoción, pero no tanto como la experiencia de ver a tanta gente confesándose.

“Me sorprendió mucho ver que Medjugorje es el confesionario del mundo, ver familias completas, el papá, la mamá y los hijos que ya están grandecitos también haciendo colas para confesarse. Y yo también lo hice. Fue una experiencia extraordinaria”.

Edgar destacó que toda esta experiencia, además de ver a grupos de árabes rezando el Rosario, “marcó mi vida en el sentido de desarrollar mi compromiso hacia la Reina de la Paz”.

Tres testimonios, tres historias de fe

Don Edgar también compartió tres testimonios, “de los más de 2.500 que podría compartir tal vez en meses”, que lo han impactado en estos años de apostolado mariano.

Edgar Bustinza en una de sus visitas a los cenáculos de oración. Crédito: Cortesía Katerin Bustinza.
Edgar Bustinza en una de sus visitas a los cenáculos de oración. Crédito: Cortesía Katerin Bustinza.

El primero ocurrió en 1998 en Moche, donde un niño de unos ocho años había desaparecido. La madre del pequeño se acercó a un cenáculo de oración a rezar el Rosario y a pedir para que su pequeño apareciera. Al amanecer del día siguiente el niño fue encontrado por un pescador en la playa de Huanchaco, a unos 23 kilómetros al norte, cuando ya habían pasado tres días de la desaparición. “El niño apareció luego de rezar el Rosario, así que imagínese lo que eso me impactó espiritualmente”, dijo Edgar.

En otra ocasión, una señora relató que llevaron la imagen a otro pueblo de la región llamado San Pedro de Lloc, donde una mujer oró por su hermano drogadicto que vivía en la calle. Ella tomó la imagen de la Reina de la Paz, “hizo la cruz, pidiendo que Dios que salve a su humano. A la semana, el hermano ya estaba en la casa, había regresado y había vuelto a enseñar, porque era profesor. ¡Lo que puede hacer Dios!”.

La tercera historia tiene que ver con una joven que quiso suicidarse hasta en dos ocasiones en Arequipa, en el sur peruano. Edgar había llevado la imagen allá, su ciudad natal. Una mujer, recuerda, rezó ante la imagen mariana y le pidió por esta joven que era su hija.

“Al volver a la casa después del Rosario le abre la puerta la hija, que nunca salía de su cuarto y le dijo que quería retornar a sus estudios en la universidad, que había dejado. La mamá se puso a llorar. Ella le había rezado a la Virgen, que la escuchó y rescató a su hija”.

¿Qué sucede en Medjugorje?

Las presuntas apariciones marianas en Medjugorje (Bosnia – Herzegovina) comenzaron el 24 de junio de 1981. Seis niños, ahora adultos, habrían sido los receptores de los mensajes de la Virgen, de los cuales tres dicen seguir recibiendo mensajes a diario.

Fieles rezan en el Monte de las Apariciones (Podbrdo) ante la imagen de la Virgen María, Reina de la Paz, en Medjugorje, el  24 de agosto de 2025. Crédito: KSikorski/Shutterstock.
Fieles rezan en el Monte de las Apariciones (Podbrdo) ante la imagen de la Virgen María, Reina de la Paz, en Medjugorje, el 24 de agosto de 2025. Crédito: KSikorski/Shutterstock.

En enero de 2014, la entonces Congregación —hoy Dicasterio— para la Doctrina de la fe concluyó un informe solicitado por el Papa Francisco. En 2017, resumiendo el contenido del mismo, Francisco aseguró que las apariciones iniciales son algo que “se debe continuar investigando”, mientras que sobre las actuales “el informe tiene sus dudas”.

Unos meses antes, el Papa argentino nombró a Mons. Henryk Hoser como “enviado especial” a Medjugorje. Al fallecer en 2021 fue sustituido por Mons. Aldo Cavalli.

En septiembre de 2024, el Vaticano, a través del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, aprobó la experiencia espiritual vinculada a Medjugorje y emitió un juicio positivo sobre los mensajes, con algunas precisiones, pero no se pronunció sobre la sobrenaturalidad de las presuntas apariciones marianas.

Comparte en tus redes
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad