Hacer los sillones para el Papa León XIV: El trabajo que acercó a Dios a este carpintero argentino

Desde su carpintería en Córdoba (Argentina), Luis deja por un ratito las herramientas para conversar con EWTN News Español sobre un encargo tan especial como inesperado que la Iglesia local confió a sus manos: confeccionar los sillones para la visita del Papa León XIV a su ciudad.

Luis Astorga tenía 14 años la primera vez que entró a una carpintería y el olor de la madera lo enamoró. Allí comenzó una pasión en la que ya acumula más de cuatro décadas de experiencia, en los que, asegura, nunca se imaginó recibir este pedido.

“Nunca, ni en sueños, me imaginé hacer algo tan importante como esto. Mi sueño era hacer cosas lindas, que la gente quede conforme, buenos trabajos… Pero hacerle los sillones al Papa, ni en sueños”, admite.

La propuesta le llegó por medio de un cliente que es amigo del P. Juan Martínez, coordinador general de la visita del Papa a Córdoba. “Ya habían hablado con varios carpinteros, pero cuando les decían que eran los sillones para el Papa, no contestaban más, se habrán espantado, no sé”, intuye.

Ni en sueños, me imaginé hacer algo tan importante como esto»

Luis Astorga

Carpintero

Sin embargo, Luis fue para adelante: “Mandame las fotos de lo que tenés que hacer y las medidas, y veo si lo puedo hacer”, le dijo al sacerdote. “Lo estudié bien y le dije que sí, así arrancamos con este proyecto”, recuerda el carpintero.

Los sillones

Respecto al trabajo que tuvo que hacer, Luis explica: “Son dos sillones iguales, con un estilo Luis XV, uno para la catedral de Córdoba, donde va a haber un encuentro, y el otro irá a F.A.D.E.A”, la Fábrica Argentina de Aviones donde el 9 de noviembre, el Papa León XIV celebrará una multitudinaria Misa.

Luis reconoce que hubo algunas indicaciones pero también tuvo libertad para crear:  “Me dijeron que respete principalmente las medidas, la altura del asiento, el ancho, la profundidad, la inclinación del respaldo”, enumera.

Además, “me pidieron que sea algo austero, que no sea muy lujoso. Entonces ahí ya entré a jugar con mi experiencia y pusimos algo de lo de lo nuestro también, nuestras ideas para que sea austero, pero que sea lindo, que sea bonito y que sea algo cómodo”, resume.

“Yo elegí madera de paraíso, que lo estoy trabajando mucho en muebles, y tiene un color y una veta muy linda. Lo dejaron a mi criterio y por eso elegí esa madera. Lo demás va tapizado en una pana blanca nieve”, precisa.

Los sillones que usará el Papa León XIV en su paso por Córdoba. Crédito: Cortesía Luis Astorga
Los sillones que usará el Papa León XIV en su paso por Córdoba. Crédito: Cortesía Luis Astorga

“Hacerlos me tomó casi tres semanas. No me demandaban mucho tiempo, pero vinieron medios de todo el país, y tenía que atenderlos… Vinieron hasta de Emiratos Árabes”, señala sorprendido por la repercusión.

Luis tiene 59 años y ejerce el oficio desde hace 43. Todavía recuerda la primera vez que entró a un taller de carpintería: “Me llevó un hermano mayor para trabajar. Yo iba con la intención de empezar a manejar máquinas y con ese entusiasmo, y cuando entré me enamoré del olor que había a madera, de las máquinas, y me dieron una escoba: ‘Esta es la máquina que vas a usar vos’”.

“Con el transcurrir de los días fui siendo muy transgresor, insistí en que quería manejar máquinas y me empezaron a poner en las máquinas. Así que, desde los 16 años nunca más dejé de hacer esto que me apasiona”.

“Lo más cerca de Dios que he estado”

Al referirse a su profesión — la misma que Jesús aprendió de su padre adoptivo San José— Luis reflexiona: “Para mí las casualidades no existen, por algo me eligieron a mí, y esto a mí me apasiona… por eso me siento elegido para este semejante proyecto y lo relaciono con eso, porque es lo más cerca de Dios que he estado en mi vida”.

“La verdad es que fue una experiencia única, estas semanas hablábamos con mi hijo Facundo, trabajando acá en el taller, que fue algo que me va a pasar una sola vez en la vida”.

Aunque todavía no ha recibido una invitación especial, el carpintero guarda la esperanza de que “por ahí me llamen y me digan que me invitan a estar en la Misa, y a mí me encantaría, saludar al Papa sería algo tremendamente especial”.

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