En un comunicado emitido el 4 de mayo, los Obispos de la Tierra de los Cedros hicieron un llamamiento al gobierno libanés, a las Naciones Unidas y a las organizaciones internacionales para que «tomen medidas concretas para proteger a la población civil, sus propiedades y sus instituciones religiosas, educativas y humanitarias, y para que no dejen las aldeas fronterizas a merced del silencio, la destrucción o el olvido».