En un significativo encuentro con migrantes, voluntarios y entidades que facilitan la incorporación de los migrantes a la sociedad de acogida, el Papa reclamó una integración basada en la dignidad humana, recordó a las víctimas de las rutas migratorias y lanzó un duro llamamiento a quienes trafican con personas parta que se conviertan. “Deténganse. Conviértanse. Las lágrimas y la sangre de estos hermanos claman a Dios y sus sufrimientos llegan hasta Él”, señaló el Pontífice.