En la misa que presidió ante 120 000 fieles en el Estadio Japoma, en Duala, el Papa se detuvo en las formas de responder al hambre, tanto material como espiritual de las poblaciones. Invitó a los jóvenes cameruneses a convertirse en “la buena noticia” para su propio país y les recomendó que no cedan al desánimo: “Rechacen toda forma de abuso y violencia, que engañan prometiendo ganancias fáciles, pero endurecen el corazón”.