Desde Bogotá, el padre Raúl Ortiz Toro, sacerdote y secretario de la Conferencia Episcopal Colombiana, relata las horas de dolor que vive el país tras el violento terremoto de magnitud 7,4 que azotó el oeste de Colombia en la mañana del 10 de agosto: «La gente ha apreciado enormemente la presencia de la Iglesia en estos lugares, a través de su Pastoral Social y Cáritas».