La Asamblea reunió a obispos, sacerdotes, diáconos y representantes de diversos organismos eclesiales del país para reflexionar y renovar su compromiso de ser signos vivos de esperanza al servicio del Pueblo de Dios. Ante la realidad de polarización y los desafíos económicos y sociales que atraviesa Bolivia, los participantes dirigieron un mensaje al pueblo boliviano en el que exhortan a fortalecer la solidaridad, la unidad y la reconciliación.