El presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, durante la Misa celebrada con motivo de la fiesta del “Pobrecillo de Asís” y en el octavo centenario de su muerte: en una época en la que “nos sentimos tentados y seducidos por la cultura del poder, vulgar, invasora y engañosa”, fruto también de “enormes intereses económicos” y “nacionalismos”, la paz “comienza desde nosotros y es el único futuro posible”. El camino, entonces, es desarmar “las manos y el corazón”