El cardenal véneto, representante pontificio en Damasco desde 2008, cuyo mandato fue prorrogado por Francisco, quien lo nombró cardenal en 2016, ha presentado hoy su renuncia por haber alcanzado la edad límite. Durante estos casi diecisiete años ha llevado a cabo una intensa actividad diplomática y humanitaria en el país de Oriente Medio, convirtiéndose en un punto de referencia estable para la población que sufre guerras, pobreza, terrorismo, sanciones, crisis y terremotos.