En la ciudad del suroeste yemení, último bastión urbano de las fuerzas gubernamentales que combaten al grupo armado, el asedio continúa. Más de 800.000 personas se encuentran privadas de acceso a la ayuda. El portavoz de la OCHA, Jens Laerke: «Las vías de acceso han sido interrumpidas, lo que significa que ha llegado a la ciudad una cantidad mínima de combustible, alimentos y otros bienes de primera necesidad».