La última oleada de bombardeos rusos sobre Kiyv y otras ciudades ucranianas ha afectado gravemente a Járjiv y su infraestructura energética, dejando a miles de personas a oscuras y con frío. El padre Stasiewicz, director de Cáritas-Spes, declaró: «Tenemos colas en las puertas de personas que pasan hambre y necesitan un médico. Las salas de la Curia Episcopal están abiertas a las familias. Defendemos la dignidad de quienes se quedaron con solo dos maletas y nada más».