Monseñor Visvaldas Kulbokas se pronuncia tras el sangriento bombardeo del miercoles por la noche en la capital del país, que ya se ha cobrado una veintena de víctimas mortales, aunque el balance parece ser aún más grave. El obispo auxiliar de la diócesis latina de Kiev-Zhytomyr: siete horas de explosiones, el metro repleto de gente y el pánico. «Es terrible, no nos dejen solos»