En el mensaje, publicado por la Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa con motivo del inicio del nuevo curso escolar y firmado por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, promete que «la destrucción no tendrá la última palabra» y que los niños también, algún día, podrán redescubrir «el aprendizaje y la vida cotidiana».