En este país africano, continúa lo que la Organización de Naciones Unidas ha calificado repetidamente como «la crisis humanitaria más grave del mundo». El conflicto azota Darfur y Kordofán, mientras que la capital sudanesa intenta planificar la reconstrucción. «Uno de los mayores desafíos son los restos de la guerra que aún no se han eliminado», declaró Francesca Matarazzi, trabajadora humanitaria de Cesvi, a los medios del Vaticano.