El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos concluyó en el Augustiniaum el congreso “El siglo XXI: ¿un nuevo tiempo de mártires?”. En su reflexión, destacó que la santidad también pertenece “al patrimonio vivo del Pueblo de Dios”, y que los mártires son testigos de un amor capaz de hacer fecundo el dolor. El cardenal también recordó el ecumenismo de la sangre que “a menudo precede a nuestros diálogos teológicos”