En la Tercera Conferencia de Examen de la Convención sobre Municiones en Racimo, que se celebra actualmente en Vientiane, Laos, el arzobispo Balestrero, jefe de la delegación de la Santa Sede, insta a los Estados a asumir la responsabilidad del desarme. Expresa su preocupación por el uso continuado de estos dispositivos en conflictos y por el gasto militar mundial, que ha superado los 2,89 billones de dólares. Hace un llamamiento a seguir «el camino de la diplomacia para el desarme».