La guerra contra Irán se extiende también al país de los cedros: las bombas israelíes alcanzan objetivos de las milicias chiitas proiraníes de Hezbolá en muchos pueblos y ciudades del sur. El testimonio de un religioso maronita de Sidón, una de las zonas más afectadas por el conflicto: «La gente lo está abandonando todo para intentar desplazarse a las zonas del norte, aparentemente más seguras. Los cristianos se sienten atrapados y solos. No hay nadie que les ayude».