Una Iglesia cada vez más cercana a la gente y capaz de afrontar las realidades de la ciudad. Esta es la dirección que señala el Cardenal Vicario Baldo Reina en vísperas de la Asamblea Diocesana presidida por León XIV, que marca la apertura del nuevo Año Pastoral. «Hemos dado muchos pasos adelante que necesitan ser reforzados y consolidados. Roma se enfrenta a muchas emergencias: la gente no muere de hambre, pero puede morir de soledad, por falta de vivienda o de trabajo. Necesitamos a Dios».