La esperada reunión de obispos sobre la familia concluyó el miércoles en el Vaticano, pero la publicación del informe final se pospuso debido a la cirugía y hospitalización del Papa León XIV.
La reunión conmemoró el décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco, y el debate se centró en el legado del controvertido documento.
Tal como anunciaron los organizadores el lunes, dado que León XIV no pudo asistir a la asamblea de obispos y expertos laicos como tenía previsto, dijo que revisaría la documentación y las conclusiones de la reunión tras su convalecencia. Lo que suceda a continuación dependerá entonces de él.
“Leeré los frutos de vuestro trabajo y vuestras discusiones, y ofreceré mis reflexiones a su debido tiempo”, dijo el Papa en un breve mensaje a los participantes leído el 14 de octubre.
La reunión, celebrada del 7 al 14 de octubre —en la que participaron principalmente los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo—, se organizó de forma similar a las recientes asambleas del Sínodo de la Sinodalidad. Obispos y expertos presentaron los temas con discursos sobre el asunto en cuestión, y las discusiones en grupos pequeños se alternaron con sesiones plenarias.
Si bien los temas de cada sesión y las ponencias principales se han publicado en línea, las sesiones plenarias y las intervenciones abiertas se celebraron a puerta cerrada, y los participantes —respetando el llamado del Papa León XIV a la “discreción y la confidencialidad” en su discurso de apertura— se han negado a explayarse sobre las opiniones expresadas acerca de varios temas, especialmente el más controvertido: la recepción de la Sagrada Comunión por parte de católicos divorciados y vueltos a casar civilmente.
El debate predominante sobre Amoris Laetitia inmediatamente después de su publicación y durante la década siguiente giró en torno al “capítulo 8” del documento, sobre las relaciones “irregulares”, y una nota a pie de página interpretada por algunos como una autorización para que las personas divorciadas y vueltas a casar por lo civil pudieran acceder a la Comunión tras un proceso de acompañamiento pastoral y de discernimiento.
El debate sobre Amoris Laetitia se intensificó después de que los obispos de la Región Pastoral de Buenos Aires interpretaran el documento en el sentido de que permite, tras un proceso de discernimiento pastoral acompañado, el acceso a los sacramentos de la Confesión y la Eucaristía para algunos católicos divorciados y vueltos a casar por lo civil.
Capítulo 8 y “situaciones irregulares”
Este tema fue uno de los que se trataron en la reunión del 12 de octubre, que se centró en acompañar a las familias en las dificultades de la vida.
El Cardenal Kevin Farrell, cuyo Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida coorganizó el encuentro con la oficina del sínodo, inauguró los debates el 12 de octubre instando a los participantes a compartir con sinceridad sus experiencias vividas, “evitando cualquier espíritu de controversia”.
El sacerdote jesuita P. Giacomo Costa, asesor de la oficina del sínodo y organizador de la reunión, no dio detalles sobre lo que se dijo durante una sesión informativa para periodistas el 14 de octubre, pero describió que se discutieron “temas delicados sobre los que todavía existen diferentes perspectivas y valoraciones”.
El ambiente, añadió, era “constructivo” y la gente claramente deseaba escuchar antes de juzgar: “El enfoque no es de oposición”, dijo Costa. “Por supuesto, también existen diferentes énfasis y sensibilidades”.
Dijo que los participantes compartieron historias sobre cómo las personas pudieron reexaminar sus vidas a la luz del Evangelio y dar pasos hacia la conversión.
Esto condujo, continuó el sacerdote, “a un énfasis en la importancia de la formación —de la formación de conciencias— y de… seguir profundizando esta relación entre la experiencia pastoral y la reflexión teológica”.
Julie Hanlon Rubio, profesora de Ética Social Cristiana en la Escuela Jesuita de Teología de la Universidad de Santa Clara en Berkeley, California, hizo una de las referencias más explícitas a los pasajes controvertidos de Amoris Laetitia en su discurso del mismo día.
“Si bien el documento es recordado principalmente por el controvertido Capítulo 8”, dijo, “también ofrece una visión positiva del matrimonio, diseñada para corregir la abstracción y la negatividad que muchos aún asocian con la enseñanza de la Iglesia y una práctica de acompañamiento que aún no se ha realizado por completo”.
Citando la exhortación, párrafos 296 y 297, resaltó: “Francisco nos dijo: ‘¡Nadie puede ser condenado para siempre! ¡Esa no es la lógica del Evangelio!’, y esta lógica debería extenderse a ‘todos’”.
En una nota a pie de página de esta sección, escribió: “Hoy en día, esto sin duda incluye a personas divorciadas, familias monoparentales, familias reconstituidas, parejas que conviven y personas que se identifican como LGBTQ”.
Continuidad en la enseñanza de la Iglesia
Pero el propio Papa León parecía tener una agenda diferente para las conversaciones: optó por ir más allá de la idea de escuchar y acoger para centrarse más en cómo la Iglesia puede ayudar concretamente a los jóvenes de la sociedad actual a acceder al sacramento en primer lugar.
También destacó la continuidad en la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, desde San Pablo VI hasta el Papa Francisco.
El primer día de la reunión, tanto el Santo Padre como la hermana dominica Helen Alford, a quien se le había encomendado la meditación de apertura de la asamblea , argumentaron que Amoris Laetitia era coherente con la enseñanza y la práctica de la Iglesia que la precedieron.
Al igual que un documento anterior sobre la familia de San Juan Pablo II, Amoris Laetitia fue una respuesta innovadora al desafío de seguir la ley moral “cuando las situaciones sociales son turbulentas y cambian rápidamente”, dijo Alford.
En sus palabras de apertura, el Papa León XIV también subrayó la realidad del matrimonio en la actualidad y que “ha surgido una creciente distancia entre la forma en que se viven el sexo y la intimidad y la visión cristiana del matrimonio”.
“Los jóvenes siguen anhelando amor, fidelidad y pertenencia, pero a muchos les resulta difícil comprender cómo esa visión del amor puede materializarse en sus propias vidas o creer que un compromiso de por vida sea la condición para alcanzar lo que desean”, continuó el Pontífice.
Aunque no pudo celebrar la Mmisa de clausura del evento el 14 de octubre como estaba previsto, la homilía preparada por el Papa León fue leída por el celebrante sustituto, el Cardenal Luis Tagle, Decano del Colegio Cardenalicio.
La homilía del Papa recordó el amor del Señor, diciendo que “es el amor que Amoris Laetitia nos invita a hacer del fundamento de nuestras familias” e invitando a los católicos a enseñar a los jóvenes que se preparan para el matrimonio sobre la importancia de las virtudes, especialmente la castidad.
“Los programas de preparación matrimonial desarrollados con esmero para este fin en parroquias y zonas pastorales son encomiables. Sin embargo, estos cursos por sí solos no son suficientes, ya que deben ir precedidos y respaldados por una educación en el amor que acompañe el crecimiento de la persona desde la infancia”, afirmó.
“Los valores de apertura a la vida y respeto por la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, también tienen su origen en esta caridad, que es fundamental para nuestra existencia y para nuestra vida en común como seres humanos”, añadió el Pontífice, recordando que «el Papa Francisco subrayó que “ninguna unión que sea temporal o cerrada a la transmisión de la vida puede asegurar el futuro de la sociedad” (Amoris Laetitia, 52).
“El mundo no tiene futuro sin familias fuertes, abiertas al don de los hijos y atentas a su educación y desarrollo”.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de EWTN News Español