A agravar el panorama está la epidemia de Ébola. Entre las consecuencias más preocupantes está el aumento de la mortalidad materna. Muchas mujeres embarazadas evitan de hecho los hospitales y las visitas prenatales por temor a ser aisladas en caso de sospecha de contagio. Según el Unfpa, en las semanas posteriores al inicio de la epidemia el número de muertes relacionadas con el parto en Ituri casi se duplicó, pasando de una media de 3,1 a 5,8 muertes por semana.