De Orly a Saint-Denis, pasando por el Elíseo, la UNESCO y Notre-Dame, León XIV vivió una primera jornada francesa marcada por los encuentros, la emoción y la cercanía.
En París, el Papa encontró a una Iglesia plural y a una multitud de jóvenes que, desde distintas procedencias y sensibilidades, hicieron del Estadio de Francia una auténtica fiesta del encuentro.