¿Por qué el Papa ha pedido rezar por Yemen?

El recrudecimiento de los combates en Yemen está provocando un éxodo masivo en el país y agravando una crisis humanitaria que, tras más de una década de conflicto, sigue siendo una de las más graves del mundo.

El Papa León XIV manifestó su preocupación por esta guerra olvidada donde la población sufre la escasez de alimentos, agua y atención médica.

“Hago un sentido llamamiento para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemení y a todos los pueblos de la región la posibilidad de vivir en paz”, señaló tras rezar el Ángelus este domingo.

Una crisis olvidada

La guerra en Yemen comenzó en 2014 con el enfrentamiento entre el gobierno reconocido internacionalmente y los rebeldes hutíes respaldados por Irán. La intervención de una coalición liderada por Arabia Saudí en 2015 internacionalizó el conflicto y aceleró el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas.

La tregua alcanzada en abril de 2022 disminuyó notablemente las hostilidades y los ataques transfronterizos. Sin embargo, expiró oficialmente en octubre de ese año al no lograrse un consenso sobre el reparto de los ingresos públicos de los recursos petroleros, el pago de salarios públicos y el estatus territorial. Naciones Unidas (ONU) continúa calificando la situación como una de las mayores crisis humanitarias del planeta.

La nueva escalada de los combates entre los milicianos chiitas sostenidos por Irán —los rebeldes hutíes— y las fuerzas estatales de tendencia mayoritariamente suní de Yemen amenaza ahora con empeorar aún más un panorama ya devastado.

El obispo Paolo Martinelli, vicario apostólico de Arabia del Sur, advirtió de que el recrudecimiento de la violencia responde también a las crecientes tensiones regionales vinculadas al enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Durante una conferencia organizada a mediados de octubre por el Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME) en Milán, en el marco del Mes Misionero, Martinelli explicó que las consecuencias del conflicto se están haciendo sentir en toda la región.

“Esta realidad se complica aún más por la guerra, cuyas consecuencias siguen siendo visibles, no solo en la interrupción del comercio en el estrecho de Ormuz (y la situación crítica en el mar Rojo), sino también en el recrudecimiento de la violencia entre los hutíes y Arabia Saudí”, afirmó Mons. Martinelli, según recogió la agencia Fides.

El prelado recordó que, durante los últimos días, Arabia Saudí ha sido objeto de ataques con drones y misiles balísticos lanzados por los hutíes proiraníes, provocando víctimas mortales y numerosos heridos. Estos episodios se suman a los nuevos enfrentamientos en torno a zonas estratégicas como el estrecho de Bab el-Mandeb, un paso marítimo clave que conecta el mar Rojo con el océano Índico.

La escalada militar se produce además en un contexto regional especialmente volátil. Los hutíes han amenazado con continuar los ataques contra objetivos saudíes, mientras se registran nuevos enfrentamientos en las cercanías de Taiz, una ciudad sometida a un asedio prácticamente total y convertida en el principal foco de desplazamientos dentro del país.

Más de 250.000 personas obligadas a huir

Según datos de ACNUR, más de 250.000 personas han abandonado sus hogares desde principios de agosto debido a la expansión de los combates.

La gobernación de Taiz concentra el 76 % de los desplazamientos registrados y se ha convertido en el epicentro de la crisis actual. Allí los bombardeos se han intensificado, incluidos ataques en zonas residenciales y en las inmediaciones de centros sanitarios, mientras que los bloqueos de carreteras dificultan gravemente el acceso de la ayuda humanitaria.

La violencia también está empujando a miles de personas a abandonar Yemen y huir hacia los países vecinos. Hasta mediados de octubre, al menos 4.078 personas habían llegado a otros países de la región, entre ellas 3.836 a Yibuti y 242 a Somalia, buscando protección y seguridad.
Para quienes permanecen dentro del país, la situación es igualmente dramática. Un 35 % de las familias desplazadas afirma que su principal necesidad es encontrar un lugar donde refugiarse. La falta de alimentos y de recursos económicos ocupan el segundo y tercer lugar entre las necesidades más urgentes.

Las Misioneras de la Caridad, una presencia de esperanza en medio de la guerra

La presencia de los católicos en Yemen se remonta a los años 1880. Con la revolución marxista de 1967 en el sur de Yemen, los sacerdotes huyeron a Baréin y a los Emiratos Árabes Unidos, donde al igual que en el resto de los países del Golfo (con la excepción de Arabia Saudita) las iglesias aparecieron en el siglo XX.

En la actualidad, cuatro parroquias de Yemen figuran en la lista oficial de iglesias católicas y el país alberga un puñado de cristianos que en su mayoría viven la fe en la clandestinidad.

Aunque muchos cristianos han perdido sus trabajos y se han marchado, esta exigua comunidad cristiana local que merece atención. El vicario destacó la importancia de la región de Adén, en el sur de Yemen, como un lugar clave para relanzar la misión. 

Allí vive una comunidad de monjas Misioneras de la Caridad, presentes en Yemen desde 1973. Las religiosas continúan trabajando en Hodeidah y Saná, dos ciudades bajo control de los hutíes, donde gestionan hogares para ancianos, enfermos y personas abandonadas.

Para Mons. Martinelli, su presencia representa una señal luminosa en medio de un panorama dominado por la violencia: “Las Misioneras de la Caridad son un signo de esperanza en un contexto que sigue siendo de conflicto”, afirmó.

El obispo recordó que estas religiosas han pagado un precio muy alto por permanecer junto a la población yemení. En 2016, un ataque contra uno de sus centros en Adén costó la vida a cuatro hermanas y a varios colaboradores musulmanes. Años antes, en 1998, tres religiosas fueron asesinadas en Hodeidah. Pese a esta violencia descarnada, nunca abandonaron el país. “Han permanecido allí y continúan muy activas”, afirmó.

Actualmente, las hermanas atienden a más de cien personas en dos centros de acogida y desarrollan una labor sanitaria y asistencial especialmente valiosa en un país donde gran parte del sistema público ha quedado devastado por años de guerra. “La situación era realmente difícil para sacerdotes y religiosas; sin embargo, ellas decidieron quedarse. Su serenidad y la determinación con la que tomaron esa decisión son verdaderamente admirables”, aseguró.

Asimismo, destacó que las religiosas gozan de un amplio reconocimiento entre la población local. “Acogen a todos, incluso en un contexto que sigue marcado por la guerra. Son firmes, sostenidas por la fe, la esperanza y una profunda serenidad”, señaló. Incluso los dirigentes hutíes, explicó, muestran respeto hacia ellas por su labor de servicio desinteresado. “Me impresiona la alta consideración de la que gozan las religiosas que trabajan en Yemen, un reconocimiento al bien objetivo que realizan para todos, sin distinción”, afirmó.

“En el sur, la situación sigue siendo complicada y difícil”

Mons. Martinelli explicó que la fragmentación territorial dificulta enormemente el trabajo de las organizaciones humanitarias y de la Iglesia.

“En el sur de Yemen, zona controlada por el ejército del gobierno reconocido internacionalmente, la situación sigue siendo complicada y difícil», señaló.

Por el contrario, explicó que en el norte “los hutíes logran mantener mejor el control del territorio”, una circunstancia que, paradójicamente, facilita en algunos casos la interlocución con las autoridades locales.

“En el norte está claro con quién debemos tratar», explicó el prelado, «mientras que en el sur el panorama está más fragmentado, lo que hace mucho más difícil establecer contactos».

Esta situación repercute directamente en la capacidad de las organizaciones —tanto las eclesiales como las civiles— para llevar ayuda a las poblaciones aisladas. “Tenemos puntos de contacto con agencias internacionales que operan sobre el terreno y gracias a su colaboración podemos proporcionar más apoyo a las religiosas”, añadió.

Comparte en tus redes
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad