El patriarca latino de Jerusalén interviene en la última jornada del Meeting de Rímini para pedir un mayor compromiso diplomático por parte de Occidente con el fin de frenar la espiral de violencia en Oriente Medio y reiterar la necesidad de fomentar la esperanza y el diálogo interreligioso desde la base, rechazando la deshumanización del otro y apoyando la solución de los dos Estados.