El secretario de Estado presidió ayer la misa en la catedral de Copenhague en calidad de legado pontificio en las celebraciones del XII centenario del inicio de la misión de San Ansgar en Dinamarca. El cardenal recordó la actualidad de la figura del monje benedictino en un mundo herido por nuevas formas de esclavitud —económicas, culturales, espirituales— y marcado por la exclusión y la indiferencia.