El Tratado de No Proliferación, TNP, sigue de todos modos en vigor porque desde 1995 ha sido prorrogado por tiempo indefinido y no necesita renovaciones periódicas. Lo que ayer no se alcanzó es el consenso político sobre el documento conclusivo de la conferencia de revisión quinquenal. Que, más que cualquier otra cosa, refleja el caos geopolítico de un mundo sin puntos de referencia e incapaz de entenderse.