Al final de la Asamblea plenaria, la Conferencia Episcopal Centroafricana dirigió un mensaje a toda la población y un enérgico llamamiento al nuevo gobierno para que salvaguarde la paz como una «profunda aspiración» para un país marcado por años de violencia, desplazamiento, pobreza y divisiones identitarias. El abuso de poder y la corrupción, afirman los Obispos, son enemigos aún no erradicados.