El obispo uruguayo Arturo Eduardo Fajardo Bustamante tiene una historia singular: en 1988 fue ordenado sacerdote por San Juan Pablo II. Ahora, como Obispo de Salto, recibirá al Papa León XIV en el país, en una visita que, espera, reavive la fe de los uruguayos.
La primera visita papal a Uruguay ocurrió en 1987, cuando San Juan Pablo II llegó al país en un viaje que duró apenas un día. Un año después, el Pontífice regresó con una agenda más amplia que incluyó la ordenación de 13 nuevos sacerdotes.
Entre ellos estuvo Mons. Fajardo Bustamante, quien entonces tenía 26 años y tenía un encargo en la pastoral juvenil. En entrevista con EWTN News Español, el actual Obispo de Salto describió ese momento como “un acontecimiento impresionante”.

El prelado indicó que siempre sintió una gran admiración por San Juan Pablo II “por su estilo, por su forma, por la pastoral que él llevó a cabo y por la fuerza que imprimió a la tarea evangelizadora”.
Así, el 8 de mayo de 1988, aquel Pontífice que tanto apreciaba le impuso las manos y lo ordenó sacerdote. Años después, Juan Pablo II sería canonizado junto a Juan XXIII, el 27 de abril de 2014.
Sin embargo, para el obispo uruguayo, su importancia va más allá de aquel momento de ordenación, pues, como reconoció, “marcó mi vida, más allá de todas las fragilidades y atrasos que uno pueda tener”.

Entre las enseñanzas que conserva de su pontificado, destacó especialmente las palabras que el Santo Padre pronunció al iniciarlo: “¡No tengan miedo! ¡Abran, más todavía, abran de par en par las puertas a Cristo!”.
“Fue una figura luminosa, sin duda por su testimonio, por su parresía, por su forma de evangelizar y llevar adelante su pontificado hasta el final”, afirmó el obispo.
Expectativas de la visita del Papa León XIV
Casi 38 años después de aquella última visita papal, Uruguay volverá a recibir a un Pontífice. El Papa León XIV recorrerá el país del 6 al 8 de noviembre.

Mons. Fajardo Bustamante considera que el Papa encontrará con una sociedad con una “larga tradición secular” y una historia de “laicidad muy fuerte”. Sin embargo, el prelado aseguró que, incluso en medio de ese contexto, encontrará una Iglesia Católica que “ha sostenido la tarea evangelizadora”.
El obispo espera que su visita “ilumine también el camino de la Iglesia que peregrina en Uruguay en este tiempo” y ayude a “surgir hacia arriba ese don de la fe que un día recibimos”.
“Que [su presencia] invite a aquellos cristianos que de repente son bautizados, pero no participan de la vida de la Iglesia, a redescubrir el don de la fe, la alegría de la fe y a vivirlo y comunicarlo a los hermanos”, indicó.
Asimismo, expresó su deseo de que la presencia del Santo Padre anime a otros católicos a “compartir ese don que hemos recibido, ese tesoro, esa perla preciosa con nuestros hermanos para anunciarles la alegría del Evangelio”.