Un mes después de las inundaciones, en este país asiático se sigue excavando entre el lodo y los escombros en busca de los restos de las víctimas. Las familias se ven obligadas a celebrar los ritos funebres sin los cuerpos. Nirajan Poudel, quien perdió a cinco familiares, entre ellos a su padre y a su madre: “Busqué sus cuerpos durante ocho días, sin éxito. El último adiós se llevó a cabo quemando su efigie hecha de kush, la hierba sagrada de los rituales hindúes”