Bajo la Columnata de San Pedro, innumerables personas invisibles encuentran desde hace diez años una puerta abierta. Son centros donde médicos, enfermeros y voluntarios atienden gratuitamente a los más vulnerables, sin pedir nada a cambio. «Aquí encontramos a muchas personas frágiles -explica Massimo Ralli, subsecretario del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, nombrado el pasado 30 de junio-, y en cada una de ellas vemos el rostro de Cristo».