Ante el poder destructivo de las armas modernas, resulta muy difícil hablar, como se hacía en siglos pasados, de la posibilidad de una «guerra justa». Ya en 1963, Juan XXIII escribía en Pacem in terris que, en la era atómica, resulta casi imposible pensar que la guerra pueda considerarse un instrumento de justicia. En esta línea se sitúa León XIV, que está haciendo de la paz uno de los temas centrales de su pontificado.