En su homilía durante la Misa del Domingo de Ramos, el Papa León XIV presentó a Jesucristo como el “Rey de la paz” y lanzó un firme llamado a detener la violencia y las guerras, afirmando que Dios no puede ser usado para justificar el enfrentamiento y recordando que las heridas de Cristo reflejan hoy el sufrimiento de las víctimas del conflicto, la pobreza y la desesperanza.