En su mensaje para la Jornada Mundial de la Fraternidad Humana y con motivo de la entrega del Premio Zayed dedicado a ella, el Papa la califica de «necesidad urgente», más fuerte que los conflictos, las diferencias y las tensiones. Sin embargo, advierte que «quedarse en el terreno de las ideas también será la ruina de tales aspiraciones». Finalmente, insta a considerar al «otro» como hermano o hermana, y nunca como un «instrumento» o una «amenaza».