Con motivo del Día de la Memoria, el Papa reafirma en una publicación en X su fidelidad a la postura expresada en Nostra Aetate y la condena de toda discriminación o acoso por motivos de lengua, nacionalidad o religión. Una voz que se suma a la de los Pontífices del pasado, comenzando por Pío XII, quien en su mensaje radiofónico de Navidad de 1942 denunció que cientos de miles de personas, “solo por razón de nacionalidad o de estirpe, están destinadas a la muerte”.