En su encuentro de esta mañana, 22 de agosto, con sacerdotes, consagrados y comunidades eclesiales en la Basílica de San Marino, el Papa recomienda el perdón, la comunión y la solidaridad como antídotos contra la violencia, el aislamiento y el miedo al otro. Alienta a los religiosos a fortalecer el «pacto educativo» con las familias y les pide a los jóvenes que «mantengan abierta la ventana al infinito» y que no tengan miedo de tomar «decisiones exigentes».