En la tradicional procesión de las antorchas, y el rezo del Rosario el papa León XIV invitó a los peregrinos, y especialmente a los enfermos, a caminar con María bajo la luz de una esperanza que no se apaga. Ante miles de fieles llegados de Francia y de todo el mundo, destacó a la Virgen como «Estrella del mar» que acompaña en las dificultades y conduce hacia Cristo, animando a todos a confiarle sus sufrimientos, intenciones y esperanzas.