En la Vigilia con los jóvenes en el Estadio Olímpico “Lluís Companys” de Barcelona, el Papa advierte que, en una sociedad que pide, rendimiento, vencedores y el culto de la propia imagen, como «anestéticos» a la inquietud por dar respuestas a los vacíos y derrotas, al hambre y la sed de amor, verdad y perdón, se debe buscar “descendiendo interiormente”, dando valor a las cosas importantes, al tiempo, a la propia vida, dejándose iluminar por el Evangelio.