León XIV: “¡Dios no nos abandona!”

Continúa el viaje del Santo Padre por nuestro país, ahora en Barcelona en su segunda etapa, donde inaugurará esta tarde la Torre de Jesucristo en la torre de la Sagrada Familia.

En su primera jornada, León XIV participó en la vigilia de oración presidida por una réplica de esta Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia que bendecirá hoy por la tarde, la Virgen de Montserrat y una reproducción del Cristo del Altar Mayor de la Sagrada Familia, del escultor catalán Francesc Fajula.

Celebrado en el Estadio Olímpico Lluís Companys, se trata del primer gran acto público del Papa en la Ciudad Condal, al que asistieron más de 40.000 personas.

En este acto tuvieron lugar distintos testimonios de jóvenes relacionados con la depresión, una vida marcada por la violencia de género o una vida de vacío existencial. También se proyectó un video sobre Antonio Gaudí, autor de la Sagrada Familia y una posterior conversación con Mosén Bruno Bérchez y Maite Gaudí, descendiente del genial arquitecto.

RESPUESTA DEL PAPA A LOS TESTIMONIOS
León XIV respondió a cada uno de ellos. A un joven que acababa de ser bautizado en Pascua, el Papa le agradeció hacerle partícipe de esa alegría, animándole a hacer el camino con otros y dedicar tiempo a la lectura del Evangelio.

El segundo testimonio le contó al Papa sobre su depresión, una enfermedad silenciosa que afecta a muchas personas y conlleva una oscuridad, aislamiento y un dolor inmensurable. El Santo Padre, visiblemente emocionado, afirmó que “algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos y, por eso, el límite, la fragilidad, el dolor deben ser eliminados. El Papa se refirió al sufrimiento de Jesús en Getsemaní, para recordad que “¡Dios no nos abandona!”.

Por último, en el tercer testimonio, el de una joven que contó cómo su padre intentó matar a su madre, quien, para refugiarse, se metió en el mundo de las drogas, haciendo que ella con 10 años fuese llevada a un centro de menores. A la pregunta de cómo podía perdonar a su padre, León XIV respondió que esa misma pregunta era hay “un signo de la gracia de Dios, tras un pasado tan marcado por el sufrimiento”.

“No podemos atribuir a Dios lo que es nuestra responsabilidad. No podemos imaginar que Dios desde lo alto responda a nuestras necesidades de modo automático o impida milagrosamente que el mal suceda”, señaló el Papa.  

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