Al término de la audiencia general, el Papa exhorta a un «firme y constante compromiso» por una convivencia pacífica entre los pueblos, «siguiendo con honestidad y verdad los caminos que la construyen y la consolidan en la sociedad». En el saludo a los peregrinos de Polonia, recuerda a Władysław Findysz, «sacerdote y primer polaco beatificado como mártir de las persecuciones comunistas». Su ejemplo enseña «que la civilización del amor se construye perdonando y venciendo el mal con el bien».