En una entrevista concedida a los medios de comunicación del Vaticano desde una de las patrulleras en servicio, el comandante, el teniente Flavio Verde, recuerda la visita del Papa Francisco en 2013 y el gesto de lanzar la corona al mar como un momento de gran «responsabilización», una advertencia para una labor que exige, cada día y cada noche, anteponer la humanidad de quienes se encuentran