Declaración del Arzobispo Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra, en la sesión del Consejo de la Organización Mundial de la Salud. Reiteró su condena al uso de células madre derivadas de fetos abortados y pidió vigilancia sobre las donaciones de órganos, previniendo la trata y la explotación de seres humanos. El cuerpo humano no es un objeto de comercio.