El 30 de octubre.
La parroquia de La Visitación de Nuestra Señora, de Churriana de la Vega, ha retomado las celebraciones litúrgicas tras permanecer dos meses cerrada por los daños ocasionados por los terremotos en su campanario. La reapertura tuvo lugar el pasado viernes con una Eucaristía presidida por nuestro arzobispo, Monseñor José María Gil Tamayo. En la celebración participaron también el secretario del arzobispo, D. David Salcedo, y los dos párrocos de la localidad, D. Armando Cano y D. Hernán Darío Cano. La comunidad parroquial vivió la Eucaristía con especial emoción y alegría por poder regresar de nuevo a su templo.
La iglesia ya había permanecido cerrada durante varios meses debido a trabajos de reforma y mantenimiento, hasta que el pasado 14 de agosto reabrió sus puertas con una celebración presidida también por Monseñor Gil Tamayo. Sin embargo, los recientes terremotos en la provincia provocaron la aparición de grietas en el campanario, lo que obligó a suspender nuevamente el culto durante dos meses por motivos de seguridad.
“Fue una celebración especialmente cercana, en la que Don José María invitó a toda la comunidad parroquial a mirar hacia adelante con esperanza, a seguir creciendo como pueblo de Dios y a fortalecer los vínculos que nos unen como comunidad de fe. Porque, más allá de la recuperación de un edificio, la verdadera vida de la Iglesia está en las personas que se reúnen en él, en la fe que comparten, en la oración y en el compromiso de vivir el Evangelio cada día”, afirma D. Armando Cano.

Un detalle a destacar fue que, nuestro arzobispo, para presidir la celebración, utilizó el báculo de don Antonio Montero Moreno, arzobispo emérito de Mérida-Badajoz e hijo de Churriana de la Vega. Un gesto cargado de significado y de profundo recuerdo hacia este ilustre hijo del pueblo, que constituye un motivo de orgullo para la historia y la vida de la comunidad.
