Desde las manos que “gotean sangre” del Domingo de Ramos, hasta aquellas que depongan las armas, invocadas en el mensaje para la Urbi et Orbi. Los llamamientos a la paz del Pontífice invitan a no dejarse superar por la indiferencia y la habituación, sino a creer con firmeza en el “Dios que rechaza la guerra”.