El misterio de la Navidad recuerda que la esperanza cristiana no se apoya en cálculos humanos, sino en la decisión de Dios de hacerse carne en Jesús y caminar con la humanidad. Esta cercanía divina dijo León XIV en el Ángelus, exige una fe encarnada, capaz de reconocer a Dios en la vida cotidiana y de comprometerse activamente con la dignidad, la justicia y el cuidado de cada persona.