La práctica establecida en 1975 y simplificada aún más por san Juan Pablo II en el Año Santo del 2000 se articula en el cierre de los batientes, mientras que la obra de mampostería se realiza de manera privada unos diez días después.
La práctica establecida en 1975 y simplificada aún más por san Juan Pablo II en el Año Santo del 2000 se articula en el cierre de los batientes, mientras que la obra de mampostería se realiza de manera privada unos diez días después.