La aplicación de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial en el campo agrícola lleva consigo grandes potencialidades, pero también riesgos que hay que gestionar. «El hambre no es solamente un problema de producción, sino también un problema de pobreza, de desigualdades, conflictos y acceso a los alimentos», afirma a los medios vaticanos Vincent Martin, director de la Oficina de Innovación de la FAO.