En Estados Unidos aumentan las expulsiones forzosas, tras la suspensión para los migrantes haitianos de la norma cuyo objetivo es acoger y proteger a las personas procedentes de países en los que las guerras, las catástrofes naturales y las graves situaciones humanitarias impiden su repatriación en condiciones de seguridad. El obispo de la diócesis de Anse-à-Veau-Miragoâne: “Haití no es un país seguro. La Iglesia pide al Gobierno de Estados Unidos que dé marcha atrás”