En pleno contexto de tensiones geopolíticas, el sacerdote esloveno Tomaž Majcen, que guía a la pequeña comunidad católica de la isla ártica, ofrece su testimonio a los medios vaticanos: «Los groenlandeses se sienten heridos porque existe una fuerte conciencia de que voces poderosas y lejanas hablan de su tierra sin conocerla realmente».