Granada envía a Ecuador a una religiosa y un laico para anunciar el Evangelio

Dos vocaciones distintas, una misma llamada.

En apenas 48 horas, Granada vivió dos despedidas misioneras que laten al mismo ritmo: el de una Iglesia que sigue enviando a sus hijos allí donde la necesidad es más urgente. El 8 de julio, el colegio Ntra. Sra. de la Consolación despedía a la Hermana Herlinda García Hernández, misionera agustina recoleta, rumbo a la Amazonía ecuatoriana. Dos días después, el Albayzín era testigo del envío de Alberto de Castro Barrás, joven laico del Movimiento Apostólico Cristo Rey, que partirá también hacia Ecuador. Ambos envíos fueron presididos por D. Francisco José Mingorance Rodríguez, director del Secretariado de Misiones del Arzobispado de Granada.

HERLINDA: A LA AMAZONÍA DE EL PUYO

El 8 de julio, durante la Eucaristía celebrada en el colegio Ntra. Sra. de la Consolación, se llevó a cabo el rito del envío misionero de la Hermana Herlinda García Hernández, de la Congregación de las Misioneras Agustinas Recoletas. Tras años de entrega en la pastoral educativa-juvenil del colegio, parte ahora hacia Ecuador, al vicariato de El Puyo, Tierra Madre, para evangelizar las comunidades amazónicas.

En la homilía, apoyada en el profeta Oseas y en el evangelio de Mateo, se recordó a Herlinda que Jesús llama a cada discípulo por su nombre y la envía no para una comunidad, sino para Cristo. Tras recibir la cruz misionera, dejó este testimonio:

“Cuando se ha entregado todo, se pierde hasta el derecho de reclamar nada: quiero ser pobre y fiel testigo, por la fuerza del Espíritu Santo”.

ALBERTO: VEINTICINCO AÑOS DE CAMINO

El 10 de julio, el Albayzín fue testigo del envío de Alberto de Castro Barrás, profesor en La Presentación FESD y miembro del Movimiento Apostólico Cristo Rey desde hace más de un cuarto de siglo. Tras meses de formación junto a laicos de Almería y Valencia, parte hacia El Carmen (Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador), donde se incorporará a la comunidad fundada por las Hijas de Cristo Rey en 1995, dedicándose sobre todo a la pastoral educativa, en la línea del Venerable José Gras: “El amor enseña a enseñar”.

Dos vocaciones distintas —una religiosa y un laico— confluyen en un mismo destino y un mismo gesto: decir sí a la llamada de Cristo y partir. Granada les acompaña con su oración y espera con esperanza los frutos de esta doble misión.

Secretariado de misiones de Granada

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