Misa votiva celebrada en la Abadía del Sacromonte y posterior bendición a la ciudad desde su mirador con Jesús Sacramentado.
La Abadía del Sacro Monte acogió el pasado día 11, en el último día de la Octava del Corpus, la celebración de la Eucaristía y la bendición, desde su mirador, con el Santísimo Sacramento de la ciudad de Granada.
“Respondamos hoy a esta bendición glorificando a Dios por medio de Jesucristo”, señaló en su homilía D. David Cuerva, canónigo del cabildo sacromontano, que presidió la Santa Misa, concelebrada con su abad y el resto de miembros de este cabildo. A la celebración de la Santa Misa y la bendición asistieron numerosos fieles, una gran afluencia de cristianos, donde “cada vez acuden más” y donde “simpatizantes del Sacro Monte quisieron acercarse incluso de otras diócesis vecinas, en un ambiente de oración contemplativa en el mirador con el Santísimo hacia Granada”, informó D. David Cuerva.
“Es una panorámica ciertamente hermosa y evocadora en la caída de la tarde con la Catedral y la Alhambra tan cercanas y al mismo tiempo lejanas. Desde aquí se percibe el conjunto urbano de Granada y su área metropolitana, de esta ciudad histórica y universitaria, laboriosa y en constante transformación. La Granada de las predicaciones de fray Luis y San Juan de Ávila, la Granada de la noche oscura de San Juan de la Cruz, la Granada de Don Pedro de Castro y su Abadía, la Granada de los milagros de San Juan de Dios, la Granada del fraile limosnero de Alpandeire, la Granada eucarística que se negó a perder su fiesta del Jueves de Corpus. ¡Cuánta sombra, cuánta luz!”, señaló el canónigo en su homilía.
En sus palabras, D. David también reconoció que “los principios rectores” de la actual sociedad “no son de inspiración cristiana”, pero “la esperanza de Granada reside completamente en la bendición de Dios: Él sigue queriéndonos, sigue esperando nuestro bien”. El canónigo también ofreció a Jesucristo desde ese mirador “a todos los hombres de buena voluntad”, en un lugar especialmente relevante de la Iglesia granadina por custodiar allí las reliquias del patrón San Cecilio y ser lugar de testimonio cristiano en sus primeros siglos.
D. David también recordó distintas personas muy vinculadas a la Abadía y por su labor pastoral y de testimonio, desde el Venerable canónigo de la Abadía D. Andrés Manjón, fundador de las llamadas “Escuelas Ave María”, al también Venerable canónigo D. José Grass i Granollers, y al canónico beato Diego Ventaja, que después fue obispo de Almería.
En sus palabras, también se refirió al centro eucarístico de Cristo, “pan que da la vida”, aludiendo a unas palabras de santo Tomás de Aquino, y lanzó una invitación a todos para acercarse a la Eucaristía “queriendo sintonizar nuestro corazón con el de Cristo”.
FOTOS: ABADÍA SACROMONTE